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Y después de tocar fondo... ¿Qué?



Cuando se toca fondo, no se puede bajar más… Pero, precisamente por eso, ya solo queda subir, aunque sea escalando, paso a paso, hasta llegar a la luz, hasta llegar a la cumbre. Así les pasó a Agnes y a Daniela cuando llegaron a uno de nuestros Centros de Atención Integral para Mujeres Jóvenes Víctimas de Violencia.


El peso de sus historias vitales les impedía caminar, ver con claridad… Creían que era imposible, volver a vivir, y vivir con dignidad, siendo las protagonistas de sus propias vidas. Fue un camino de todo menos lineal, duro, difícil, con muchos momentos de confusión.


Pero encontraron a profesionales experimentadas, a personas que creían en ellas, más que ellas mismas, que “sabían lo que cada una puede llegar a ser”, el potencial que llevaban dentro. Un equipo humano y profesional dispuesto a acompañar, a sostener, a dar luz, a marcar la ruta a seguir, a avanzar o a esperar, según fuera necesario. Y, Agnes y Daniela descubrieron que ese camino lo iban a hacer acompañadas, hasta salir a la superficie, y poder tomar las riendas de sus vidas.


En la FMA, cada joven que llega a nuestros Centros de Atención Integral, encuentra esta posibilidad de descubrir por ella misma lo que pasa en su vida después de tocar fondo, y lo que ocurre es que se sube a la cumbre de la dignidad, de la libertad, de la vida...