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Lo malo de la vida hay que verlo como un aprendizaje



Hay momentos en la vida en los que te sientes perdido…, no te encuentras, ni en lo que vives, ni en lo que haces…, puede ser que tengas 20, 30 o, 40 años…

Pero también puede suceder que sea mucho antes, con 17-18 años, justo cuando te toca echar a volar, desplegar las alas y comenzar a surcar los cielos hacia nuevos horizontes.


Desde el Centro de Orientación e Inserción Sociolaboral HH.Trinitarias en Granada, con la cofinanciación del Fondo Social Europeo, tenemos como objetivo garantizar la protección de chicas de 16 a 18 años, y proporcionar las herramientas necesarias para facilitar su inserción sociolaboral. Así, el equipo de profesionales somos testigos de cómo en medio del desconcierto, la incertidumbre y el sin sentido de la vida, puede aparecer la luz… y la vida comienza a resurgir en el día a día, con todas las potencialidades que la semilla de la felicidad esconde para cada persona en su interior, más allá de lo que hasta ese momento se hubiera podido soñar.


Dolores, así nos lo cuenta y nos hace llegar su experiencia a modo de iluminación en lo que es la cotidianidad de nuestra existencia.

Mi paso por el Hogar HH. Trinitarias


Al principio cuando entré en “Trinitarias”, me sentí un poco perdida y tampoco quería estar allí pero cuando fue pasando el tiempo, me alegré de haber entrado y de haber conocido a los educadores/as y a compañeras de allí. Me sentí como en casa y en una familia. Por primera vez en cinco años, me sentía a gusto y protegida, aunque parezca que no, los educadores me ayudaron a encontrarme conmigo misma y a darme cuenta de lo que era la vida, a valerme por mí misma, gracias a sus consejos a sus charlas educativas y por supuesto a su tiempo.


También había compañeras que se preocupaban por mí y me daban buenos consejos, desde el primer momento supe que podía contar con ellas.


La psicóloga era un encanto, me enseñó a vivir con los ojos bien abiertos, a disfrutar de la vida y a conocer otros caminos a los que yo no sabía llegar.


La vida es ese instante de experiencias de buenos y malos momentos, de personas que nos dejan una gran lección y de otras que están ahí cuando más las necesitamos.


La vida es todo vivencias, para bien o para mal, lo bueno hay que disfrutarlo, aprovechar el tiempo en el Hogar porque allí estás protegida, por la casa y los educadores/as, cumplir los objetivos que te propongas, llegar lejos como personas y ser mejores cada día.


Lo malo de la vida hay que verlo como un aprendizaje, los malos momentos nos ayudan a ser más fuertes, como en mi caso. Las personas que nos hacen daño nos abren los ojos y gracias a ellas nos damos cuenta de muchas cosas...

Precisamente de eso se trata, de no tenerle miedo al camino, dejar atrás lo que no nos haga bien.


La vida nos regala momentos increíbles y también nos enseña... ésta es mi vida en HH. Trinitarias, espero que os guste y me haya expresado bien.


Un saludo:

Dolores





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